Monday 11 january 2010
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Un día en que la pluma que esto escribe se había hecho palabra,
vino a abrazarme un gran artista mexicano, indio, de ojos
pequeños, desgarbado, feo, el pobre Alamilla, un genio muerto: y
me puso en las manos una tarjeta que había dibujado para mí
mientras yo hablaba: por campo extenso y limpio venía a todo
vapor, en arrogante curva, una locomotora”
.
Y pienso que sí, que esa es la impresión que Martí tiene que haber
causado en sus contemporáneos. Dueño y señor de la palabra, hablada
o escrita, pero reflejo de una profunda inteligencia, aquel hombre, con
su verbo elocuente, arrastraba tras sí multitudes, como una locomotora.